Madrid es un ente vivo, sus calles, su gente, los olores que salen de sus bares y restaurantes, todo en Madrid rezuma vida. Te sientes vivo paseando por el centro de Madrid.
De vez en cuando, para aclararme busco una buena lista de reproducción, la pongo en el iPod y comienzo a andar sin rumbo fijo, y nos quedamos los tres: Madrid, la música y yo.
Creo que podéis imaginar el efecto de una buena lista de temas mientras que andáis por una ciudad como Madrid, es totalmente terapéutico, recomendable para esos días en que te sientes sumido en un letargo del que no sabes muy bien como salir, qué pensar, cómo actuar.
Este proceso terapéutico, está dividido en varias fases, el tiempo es variable, depende del azar encontrar algo, alguien, que produzca el cambio entre una y otra.
En una primera fase, siento el placer de evadirme de la rutina, las preocupaciones, los miedos, la incertidumbre. Todo lo que me hace sentir mal se disipa, no pienso, sólo ando. La gente pasa a mi alrededor como sombras chinas, todo existe, pero en realidad, me da igual, son la imagen de un objeto proyectada por la luz de una vela, irreal. Poco a poco dejo de pensar en lo que me preocupa, solo importa el asfalto, las canciones y la continuidad de los pasos.
Algunos pensaréis “muy bien, eso te evade, pero no soluciona los problemas”, completamente cierto, ahí es donde entra la segunda fase del proceso.
La segunda fase es totalmente aleatoria, nunca sé cuando se va a iniciar, ni cual va a ser el catalizador que acelere el proceso. Puede ser una canción que me traiga recuerdos, algún cartel que me llame la atención, la expresión de una cara, la acción de una persona. El caso es que siempre ocurre algo extraordinario que me saca del hipnótico caminar.
A partir de ese momento empiezo a analizar todo lo que me rodea: la gente, sus acciones, las calles, los locales. Todo empieza a procesarse en mi cabeza, como si de un potente ordenador se tratase. Comienzo a asimilar gran cantidad de información, la proceso y le doy forma. Poco a poco, esa información comienza a convertirse en piezas de un puzzle, que completan de algún modo huecos de otro, haciéndome comprender problemas, situaciones, atando cabos, buscando nuevos sueños.
A partir de ahí, empiezo a entusiasmarme, a sentirme muy vivo, a buscar nuevos retos, a encontrar nuevos sueños. Me embriago con una halo de optimismo y pienso que no he de aferrarme a ciertos sentimientos que no me aportan nada, sólo dolor, incertidumbre, intentan teñir de gris mi existencia.
Y yo no quiero eso, quiero vivir, quiero una vida con color y quiero que la gente que me aporta, que me enriquece, esté conmigo. Madrid está vivo, pero es la gente quién le da la vida. Y yo quiero a la gente que me hace sentirme vivo a mi lado. El resto, los problemas, los miedos, pueden caerse por una alcantarilla para quedarse siempre en el submundo.
Espero que esta reflexión, os ayude a los que en ocasiones, como yo, os encontréis mal por circunstancias, bien sean económicas, sentimentales, o de cualquier otra índole.
La vida siempre se hace camino, únicamente hay que tener ganas de vivir.
Bueno, si os interesa, la lista de reproducción que me ha acompañado hoy es ésta:
Green Day – ¡Viva La Gloria!
The Stooges – 1969 – Remastered LP Version
James Blunt – 1973
Smashing Pumpkins – 1979
Green Day – 21 Guns
Green Day – 21st Century Breakdown
Queens Of The Stone Age – 3′s & 7′s
Coldplay – 42
Our Lady Peace – 4am
David Bowie – 5:15 The Angels Have Gone
The Wallflowers – 6th Avenue Heartache
Keane – A Bad Dream
David Bowie – A Better Future
Neil Young – A Man Needs A Maid
Lenny Kravitz – A Million Miles Away
The Sunday Drivers – A Miracle
Andy Summers – A Piece Of Time
Megadeth – A Tout Le Monde




